La madurez del vino.

Quienes ya se han interiorizado en las delicias del conocimiento del vino, habitualmente tienen una pregunta importante y a veces difícil de responder: cuando llega la madurez del vino? Tomando en cuenta que se está haciendo referencia al momento óptimo de consumo, cuando el vino brinda lo mejor se sí.

Para entender más el cuestionamiento, deberíamos tomar como ejemplo cualquiera de los buenos vinos de guarda que hay Argentina. Vinos que se pueden beber y disfrutar hoy, pero que por su estructura y corpulencia, indican que mejorarán con la guarda en botella.

Una respuesta muy acertada para el cuestionamiento de la madurez es la simple comparación del vino con el ser humano. Aunque en términos legales se imponen requisitos para la madurez (18 años para ciertas cosas, 21 para ciertas otras, etc.) esto no sería más que los 18 meses en barrica y 2 años en botellas que tal vino debe cumplir para salir al mercado. La madurez como persona no es algo susceptible de imposición, a cada individuo le llegará en su momento y dependerá mucho de las características de este individuo más las del contexto en el que crece. En el vino es exactamente igual, por lo que no se pueden construir reglas al respecto. Cada uno tendrá sus propios tiempos, que también estarán muy influenciados por el contexto (condiciones de guarda).

La evolución del vino se puede visualizar como una curva ascendente hacia su madurez, una meseta más o menos prolongada y luego la curva descendente que implica la decrepitud. Esta curva es particular para cada vino y no es muy inteligente tratar de convertirlas en estadísticas.

Para traducir lo anterior a nuestros sentidos, podemos decir que hay dos etapas clave en la evolución y maduración que definen la famosa curva de la vida de un vino. La primera es la etapa en la que los taninos y la frutosidad se entrelazan totalmente para ofrecer el máximo potencial de aromas y complejidad del vino, la famosa redondez y suavidad de la geometría del vino, no hay aristas, todo esta integrado como una gran orquesta. El vino es maduro, complejo y sutil. La segunda es la meseta, la etapa más o menos larga durante la que la orquesta será capaz de aguantar tocando de forma armónica y la geometría será nítida. El final de esta etapa es el inicio de la desaparición de las cualidades del vino.

Es necesario agregar que el vino está hecho para ser disfrutado, por lo que para definir el punto óptimo de consumo, el vino tiene un coprotagonista, que será el gusto y las preferencias de quien lo beberá.  Hay quienes prefieren vinos intensos y muy frutales, otros que se inclinan por la suavidad y la tibieza de aromas, etc. Por ello, la decisión sobre la madurez y el punto óptimo de consumo deberá ser exclusivamente propiedad de quien beberá el vino. Los expertos sólo podemos otorgar consejos al respecto y tratar de iluminar el camino, pero quien debe recorrerlo es simplemente el consumidor.

Carlos Navarro

Anuncios

Acerca de Carlos Navarro
Carlos Navarro Profesional especialista en bebidas. Degustador profesional. Escritor para medios nacionales e internacionales. Profesor. Consultor. Ha trabajado en la gestión de varias bodegas. Master in Business Administration Master en Economía, Gestión y Marketing del Sector Vitivinícola Lic. en Comercio Internacional. Creador y propietario de cerveza Black Fish.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: